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16. SÉ LABORIOSO.1El trabajo no siempre es placentero. Pero pocos son más desgraciados que aquellos que llevan una existencia sin propósito, ociosa y aburrida: los niños se ponen tristes con sus madres cuando no tienen nada que hacer; el desaliento del desempleado, aun cuando esté asistido por el “subsidio de desempleo”2 o el “paro”3 es legendario; el jubilado, sin nada más que lograr en la vida, perece de inactividad, como lo demuestran las estadísticas. Incluso los turistas, seducidos por la llamada al ocio de una agencia de viajes, le hacen pasar un mal rato al guía de la excursión si no les brinda algo que hacer. La aflicción en sí se puede mitigar simplemente atareándose con algo. La moral se eleva a grandes alturas por medio del logro. De hecho, se puede demostrar que la producción4 es la base de la moral. Las personas que no son laboriosas dejan la carga del trabajo a aquellos que están a su alrededor. Tienden a agobiarlo a uno. Es difícil congeniar con personas ociosas. Aparte de deprimirlo a uno, pueden ser también un poco peligrosas. Una respuesta funcional es persuadirlas para que se decidan por alguna actividad, y hacer que se mantengan ocupadas en ella. Se descubrirá que el beneficio más duradero proviene de un trabajo que conduzca a una verdadera producción. El camino a la felicidad es
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