| TAIWÁN | 10 DE DICIEMBRE DE 2025 |

Restaurando los Valores Morales en Taiwán

Miao‑Hsiang Lin usa El Camino a la Felicidad para proporcionar una brújula moral a todas las generaciones de Taiwán.
Restaurando los Valores Morales en Taiwán
Miao‑Hsiang Lin imparte un seminario presentando El Camino a la Felicidad como una brújula moral.

A medida que las presiones modernas reemplazan a los valores tradicionales, Taiwán ha estado enfrentando un aumento en las tasas de delincuencia y de divorcio. Alrededor de 146 parejas se divorcian en Taiwán cada día y la delincuencia juvenil ha aumentado un 250 por ciento en solo una década.

Miao‑Hsiang Lin, maestra y embajadora de El Camino a la Felicidad en Taiwán, está decidida a reconstruir el tejido moral de su país. “Mi propósito es restaurar el verdadero valor de la cultura china y crear una sociedad segura y pacífica”, dice Miao.

Nacida en una familia china tradicional, pasó su infancia ayudando a sus padres a dirigir una tienda de medicina china. Vio a muchas personas acudir a sus padres en busca de ayuda emocional y decidió que su propósito en la vida era ayudar a los demás.

Cuando se hizo maestra, Miao notó que muchos jóvenes en Taiwán se estaban viendo arrastrados a la delincuencia, ya que el aumento de las tasas de divorcio daba lugar a familias rotas. “En la escuela donde estaba enseñando se daba una situación de comportamiento abusivo entre los estudiantes a la que yo no estaba haciendo frente”, explica Miao. “Vi las consecuencias de la falta de valores morales y me dije a mí misma que debía haber una solución”. Por aquella época, una amiga le presentó El Camino a la Felicidad. “Vi que, con las herramientas en la mano, podría poner orden en mi propia vida y en la vida de las personas que me rodean”.

Primero presentó el librito a su clase, alentando a los estudiantes a discutir cada precepto y a decidir por sí mismos adoptarlos como su guía moral. Durante una de las charlas, un estudiante preguntó por qué deberían seguir los preceptos cuando mucha gente no lo hace. “Los que no siguen los preceptos… ¿son felices?”, preguntó Miao. La pregunta hizo que el estudiante reflexionara y pronto decidió aplicar los preceptos en su propia vida. Este momento marcó la pauta para el resto de la clase. Otros estudiantes respondieron con el mismo entusiasmo y el comportamiento abusivo empezó a disminuir notablemente.

Animada, amplió sus esfuerzos a la Universidad Nacional Chung Cheng. Los estudiantes eligieron preceptos para enseñar a otros y luego visitaron escuelas primarias para compartirlos, organizando juegos sencillos que ayudaron a los niños más pequeños a entender y aplicar cada precepto. Pronto había educado a más de 30 000 estudiantes usando El Camino a la Felicidad.

“Mi propósito es restaurar el verdadero valor de la cultura china y crear una sociedad segura y pacífica”.

Después se dirigió a los padres para restaurar los valores dentro de las familias. Dio conferencias a grupos de padres y les presentó El Camino a la Felicidad. “Ayudé a los padres a restaurar sus familias como base de la sociedad”, dice Miao. Como resultado, los conflictos familiares entre los participantes del seminario disminuyeron en un 85 por ciento.

“En la tradición china, los líderes del hogar son los mayores. Los abuelos son los que transmiten su conocimiento a la siguiente generación”, dice Miao. “Así que educarlos en El Camino a la Felicidad fue un paso importante en mi campaña”. Realizó un seminario en un centro de aprendizaje para mayores y pronto fue invitada por todo Taiwán para impartir más.

Gracias a sus esfuerzos, más de 50 000 taiwaneses han sido fortalecidos usando El Camino a la Felicidad.

“En nuestra cultura, decimos: ‘Cultivarse a sí mismo, regular a la familia, gobernar el estado y llevar al mundo a la paz’”, dice Miao. “Para mí, El Camino a la Felicidad es la mejor herramienta para lograr esa meta”.

Ve la historia completa de Miao en ESP.Scientology.TV/MLin.



RESTAURA LOS VALORES MORALES

La Fundación Internacional del Camino a la Felicidad trabaja para revertir la decadencia moral de la sociedad restableciendo la confianza y la honestidad, por medio de una amplia distribución de los 21 preceptos. Las donaciones apoyan la impresión y distribución del librito de El Camino a la Felicidad y del material del plan de estudios.